domingo, 27 de julio de 2008

AQUÍ LO QUE IMPORTA ES LA RUMBA (SOBRE ÉTICA UNIVERSITARIA ELECTORAL)


Se cerró el telón. El gran show cuatrienal culmina con una bacanal celebración. En ésta no falta el licor y unimos a la misma. En general, celebramos el acto electoral como momento democrático. Celebramos la fuerte participación profesoral, aunque haya sido igual de fuerte la abstención estudiantil. Celebramos que haya terminado el carnaval electoral, aunque lamentamos que existiese.

Dentro de todo este marco de celebraciones, hay algunas muy particulares. Una Profesora afirmaba: “¡Qué bueno los actos reñidos con la moral, pero en todo caso, hay mucho que celebrar y en alguna medida, todos nos que terminó este proceso, ahora podemos dedicarnos a trabajar!” Esta Profesora, aún sin ser una protagonista política en estas elecciones, manifestaba cómo la bulla de la fiesta no le permitía realizar su trabajo. En otra historia, una Estudiante identificada con el Movimiento 13 le preguntaba a una Profesora si no iba a celebrar el triunfo de Mario Bonucci. La Profesora perpleja le preguntó: “¿Pero, no estabas tú con la 13 y la 13 con Humberto Ruiz?” A lo que la Estudiante replicó: “Aquí lo que importa es la Rumba”, mientras mostraba debajo de su franela de la 13 otra franela de color anaranjado con una silueta de “el pelón”.

Durante el proceso electoral, la compra de votos estudiantiles se hacía a los precios más baratos: un cocossete o el tener la oportunidad de estar enganchado por unos minutos con una chica bonita. Como borregos, los Estudiantes son llevados a votar y muy pocos tienen conciencia de las implicaciones de sus decisiones. Quizás en algún caso a alguien se le ocurra preguntar:-¿Y por qué crees que debo votar por este candidato y no por este otro?- A lo que vendría una respuesta prefabricada y vacía: -Porque este es chavista y los chavistas quieran acabar con la autonomía.

Dentro del profesorado tampoco hay mucha conciencia. La voluntad política se rige por principios muy simples dentro de los cuales destaca el amiguismo y el seguimiento a slogans publicitarios del tipo “Libertad y Autonomía”. Un Profesor lo decía con absoluta franqueza. “En cada proceso electoral busco votar por aquel que tengo mejores lazos de amistad. La diferencia entre tener un amigo y un no amigo en un cargo es que el amigo te dice que sí o que no rápidamente, mientras el no amigo te hace perder el tiempo y te hace desesperar con trámites burocráticos.” ´

Por otro lado, por más que muchos rechacemos el inmenso gasto en campañas publicitarias al considerar la forma como están subestimando nuestra capacidad para tomar decisiones, al considerar los compromisos económicos y politiqueros que los respaldan, e inclusive, al hacer consideraciones ecológicas e higiénicas; de cualquier modo respondemos ciegamente a las estrategias de mercadotecnia. La Institucionalidad y la Academia forman parte de los discursos, pero no son elementos a considerar para la toma de decisiones. Escuché a muchas personas decir que cierto candidato es el que tenía la visión más clara acerca de la Universidad y es quién ofrecía el mensaje más coherente. Sin embargo, cuándo les preguntaba si votarían por él, respondían sin mayores argumentos que no.

Anteriormente se hizo referencia a la compra de votos estudiantiles. Allí destacaba la compra del voto individual. Dentro de esta compra venta hay un gestor político directo que es un grupo político o movimiento estudiantil. Los movimientos estudiantiles universitarios se han convertido en general en mercaderes de la política. En algunos casos, no son sólo mercaderes sino mercenarios y recurren al terrorismo político para concretar sus objetivos. Los gestores de votos tienen un efecto indiscutible y los actores políticos realizan con ellos distintas formas de negociación. No es de extrañar que el acto de coronación de un delincuente estuviera matizado por el temor de perder la posibilidad de contar con el respaldo de ciertos gestores o por alguna forma de coerción o chantaje.

Otra forma de compra de votos ocurre a nivel de los candidatos y grupos políticos universitarios. forma de negociación. Algunos, los más recalcitrantes antichavistas por cierto, llegaron a decir: “Pídanme lo que quieran.” El mensaje antichavista era un mecanismo para conseguir votos de los sectores Llama la atención como los ocho candidatos que clasificaron en la primera vuelta le plantearon a la Plancha Bolivariana alguna fanatizados, pero el voto chavista era el que les podría dar posibilidades o garantizar el triunfo. Afortunadamente, en una reunión en la cual participamos más de un centenar de revolucionarios decidimos que no podemos aceptar ninguna forma de negociación de cargos, ya que esto es contrario a la ética revolucionaria.

Lamentablemente, no todos tenemos esta ética. Hay quienes venden su conciencia al mejor postor. No importan mayores consideraciones relacionadas con la imagen institucional, el impacto social de nuestro quehacer universitario, ni la supervivencia del planeta, ni siquiera importa saber con quién se va a gobernar ni los propósitos y orientaciones de la nueva gestión. Lo que importa es el cargo que se negocia. Por otro lado, que indignante es darse cuenta que nuestra cultura dentro de la institución universitaria está muy lejos de representar la guía moral que supone la casa que vence las sombras. Un caso particular y patético lo constituye la derrota que los falaces le propinaron a la Candidata al Vicerrectorado Académico. La guerra sucia, la mentira con aviesas intenciones y los negocios turbios fueron los grandes responsables del resultado visto en ese cargo. Grande y bien bacanal debió haber sido la celebración correspondiente. Qué buen ejemplo para todos; así se gana un proceso electoral. Dentro de ese contexto no puedo olvidar las declaraciones del Profesor Francisco Brito quien manifestaba que Patricia no tenía meritos académicos porque ella no participaba en las “marchas azules en defensa de la autonomía universitaria.”

Hay quienes piensan que la Política es sucia. Pero tal suciedad en nuestra institución universitaria es simplemente detestable.

No hay comentarios: