Según el Artículo 24 de la vigente Ley de Universidades: “La autoridad suprema de cada Universidad reside en su Consejo Universitario, el cual ejercerá las funciones de gobierno por órgano del Rector, de los Vicerrectores y del Secretario, conforme a sus respectivas atribuciones.” Sin embargo, dada la decisión del CU del día de ayer de suspender las sesiones mientras Humberto Ruiz figure como Vicerrector Académico, en nuestra Universidad no tenemos esa “autoridad suprema”.
Esta decisión del CU representa un cúmulo de desatinos y torpezas propios de los que están ciegos por llevar la contraria a quienes consideran estúpidamente sus enemigos. En primer lugar, parten del absurdo argumento de que la decisión del TSJ en relación con la continuación del ejercicio en el cargo de Ruiz representa una violación de la autonomía. Es un principio jurídico muy razonable que “toda persona que ejerce un cargo está en la obligación de continuar en él hasta que asuma su reemplazante.”[i] En estos momentos no hay un Vicerrector Académico electo y por lo tanto no hay reemplazante. Pretender aplicar el criterio de las ausencias temporales es simplemente absurdo: no se trata, en estos momentos, de una ausencia temporal, se trata de una ausencia de reemplazante. De modo que ante la decisión suspender la juramentación del Vicerrector Académico, la única decisión racional que podía tomar el TSJ ante la continuidad del ejercicio fue la que tomó.
En segundo lugar, el último Consejo Universitario de las autoridades salientes conoció y acató la sentencia del TSJ. En esa oportunidad se ejercieron presiones para que Humberto Ruiz no acatara la decisión mientras que la institución sí lo hacía. Se trataba de una trampa atrapa-bobos en la cual Ruiz no podía caer. Pero en todo caso, la decisión de acatar “bajo protesta” la sentencia fue propia del CU y del Vicerrector. Cuando el día de ayer, el nuevo CU decide suspender sus sesiones mientras HR esté a cargo, se comete a todas luces un desacato a la decisión del TSJ y además la decisión írrita de levantar sanción a lo resuelto en la sesión del CU anterior, sin la mayoría calificada requerida.
En tercer lugar, la suspensión de sesiones del CU conlleva serios retrasos administrativos, en especial de los asuntos académicos. De esta manera, el CU parece no medir las consecuencias de sus decisiones y no importar el daño por omisión y negligencia que infringen a dependencias e individualidades universitarias. Nuevamente, se hace evidente que el CU dejó de representar los intereses de la institución llamada “la casa que vence las sombras” para consolidarse como partido político y “generador de sombras.”
Hoy por hoy, la malcriadez está al mando de esta institución y como niños malcriados reclaman autonomía para hacer lo que le venga en gana. En realidad, requerimos de una autonomía madura para cumplir del mejor modo posible las misiones que tenemos encomendadas para con la sociedad. Utilizar la autonomía como excusa de cualquier cosa es la manera más fácil de perderla. La autonomía no proviene de la “obra y gracia del espíritu santo”, la autonomía nos la otorgó el Pueblo Venezolano en
Llamamos la atención del CU y de la comunidad en general. La decisión del CU de suspender sesiones es cuestionable por:
- Injustificable.
- Írrita.
- Representa un desacato a la decisión del TSJ.
- Irresponsable.
- Inmadura.
Para finalizar, exhortamos a las nuevas autoridades, a la calma, a la reflexión, sindéresis, ya que están exponiendo a
[i] “Analfabeta jurídico hizo escuela en el CU de
No hay comentarios:
Publicar un comentario